Aviso: Esta historia está basada en hechos reales
—Son 105 euros.
—Uy. Ah. Oh. Bueno.
Esa había sido la conversación entre Sally y el
estafador
fontanero que acababa de reparar una cisterna en su casa del siempre mágico mini-resort-burgués. El contacto de ese
estafadorladrón
fontanero se lo había dado a