Revisitando Star Wars (1/6)
Se acerca el estreno de ‘Star Wars VII: The Force Awakens‘, y toda la parafernalia de la saga espacial más famosa de todos los tiempos ya está en marcha. Yo contemplo el tema desde la barrera, como casi siempre: hay muchos excesos entorno a este fenómeno, y como en todo creo que hay que tener cierta medida y, sobre todo, cierta perspectiva.
Y aquí está la mía, porque en las próximas semanas iré viendo las seis películas de la saga por orden ‘natural’. La idea partió de uno de los vecinos de este pequeño miniresort burgués al que he ido a parar (¡comuna!), y ayer empezamos por “Star Wars I: The Phantom Menace“, que creo que por primera vez vi en VOS (primera herejía de muchas, habría que verla sin subtítulos y con el sable láser al lado, supongo), y que disfruté en mi proyector gracias a esa Raspberry Pi que ahora está dando el do de pecho con ese sonido envolvente del que hablaba ayer.
Así pues, este será el primero de un sexteto de artículos dedicados a la saga que, supongo, están vistos un poco desde la madurez. Recuerdo perfectamente cómo cuando iban a estrenar ‘La Amenaza Fantasma‘ se creó más o menos la misma expectación que ahora. Quizás no tanta porque claro, internet estaba bastante en pañales, pero aún así en el grupo de compañeros de la facultad era un tema recurrente. No recuerdo qué impresión me llevé de la película cuando salí, y el problema es que todas estas críticas cinéfilas están hechas sin ese “efecto sorpréndeme” que podrían sugerir estas obras cuando se estrenaron.

Sinceramente, la película me parece un truñete. Hay cosas salvables, pero sin haber visto el resto de películas de la saga desde hace bastante la sensación que me queda es la de que esta entrega es como una pequeña traición al espíritu original. Efectista en exceso, con personajes forzados y con un desarrollo cuestionable. Me pareció casi una película para niños.
En esa sensación hay un culpable esencial: Jar Jar Binks, que no sé si es más cargante en español o en inglés. Como todo lo que rodea al personaje, que George Lucas se podía haber quedado para su baúl de montajes absurdos del director. Aquí habrá gente a quien le caiga simpático el personaje, pero es que no estamos hablando de una película de Disney -ups, ahora sí- sino de una saga que se ha convertido en objeto de culto para mucha gente. Por cierto: telita lo de la concepción divina de Anakin.
De los personajes, la verdad, me quedo solo con los malos, y en especial con Darth Maul, que tenía que haber aguantado toda la trilogía. Qué malo más
cojonudobrutal. Obi-Wan Kenobi no me pega (tiene un estilo raro de manejar la espada láser y no refleja esa “sabiduría” que mostraba Sir Alec Guinness), Qui-Gon Jinn tiene su pase, la reina Amidala se salva porque Natalie es Natalie, y Anakin es un poco repelente niño vicente. Samuel L. Jackson tenía que haber sido erradicado de esta entrega (y las siguientes), y al pobre Yoda le prefiero mil veces de marioneta que de personaje 3D. De hecho los efectos son probablemente contraproducentes aquí más que nunca: por mucho que alucináramos en 1999, 16 años después todo canta. Mucho.
Así que pocas cosas salvables de la película. Me quedaría sobre todo con dos: la carrera de pods y, desde luego, el combate final con Darth Maul, que es un poco tostón porque continuamente intercalan escenas de los hilos de acción paralelos con esa ‘reconquista’ tanto en palacio como en el espacio (rima tonta) y con un Anakin que logra destruir la nave nodriza sin querer, tirando de ‘vamos a darle a todos los botones a ver qué pasa’. Venga-ya. Ni siquiera pueden terminar ahí la película, no: tenía que haber vítores y algarabía espaciales. Muy de cuento todo. Y ese es probablemente el fallo. Que esto no tenía que tener pinta de cuento. De verdad que qué penita. Y mira que iba con mal recuerdo de la entrega.
Nota IMDB: 6,6/10
Mi nota: 5,5 4,5/10
Otros posts de esta particular serie: