Remix OS me descubre el futuro

Remix OS me descubre el futuro
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Convergencia. Igual os suena haber leído esa palabreja por aquí. Llevo literalmente años hablando de ella, y en 2015 por fin la vimos hecha realidad en forma de Windows 10. Aquella propuesta no estaba del todo madura, pero era al fin la cristalización de una tendencia que para mí parecía inevitable: la de que las plataformas móviles y de escritorio se unieran de una vez por todas.

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Durante todo este tiempo me imaginaba cómo debía ser esa fusión del móvil y el PC. Pensaba que aquella idea original de Ubuntu tenía que triunfar: que adaptar un SO de escritorio al móvil tenía todo el sentido del mundo. Canonical no ha sido capaz de trasladar ese concepto lo suficientemente bien y rápido, y Microsoft se le adelantó. Y fue entonces cuando asistimos al nacimiento de Windows 10. Y aquello me pareció un prodigio. Creí que esa era la solución al problema. Que todos debían seguir ese camino.

Me equivocaba.

Lo descubrí ayer, cuando por primera vez probé Remix OS, un sistema operativo que está llamado a plantear la verdadera revolución en materia de sistemas operativos. Porque la solución no era ir del escritorio al móvil como pretende hacer Canonical con Ubuntu o como ha hecho Microsoft con Windows 10.

Me equivocaba.

La solución era justamente la contraria. Teníamos que ir del móvil al escritorio, no al revés. Y eso es justo lo que me ha descubierto Remix OS, un sistema operativo que sin apenas hacer ruido se ha convertido en una revelación.

Pistas y más pistas

He sido un estúpido por no verlo. Por no entender que la solución era tan evidente que estaba ahí, esperándome. Incluso en algún que otro debate reciente aparecía esa aproximación al problema, y ni por esas. Y luego estaban las pistas. Un montón de ellas. Entre ellas, los recientes rumores que apuntaban a una fusión de Chrome OS y Android y que también parecían prever que Apple haría algo al respecto con OS X e iOS. Nada. No me enteraba.

Un tablet convertible... ¿basado en iOS? Sí que tiene sentido.
Un tablet convertible... ¿basado en iOS? Sí que tiene sentido.

Tampoco me daba cuenta a pesar del hecho de que el iPad Pro se lanzaba con iOS o que Google lanzaba su Pixel C con Android. Apple y Google me lo estaban dando mascadito, y yo no me pispaba.

El único sistema operativo de Google será Android. Y el único sistema operativo de Apple será iOS.

Es algo tan evidente ahora que no entiendo como me aferraba a otra cosa. En el caso de Google parecía bastante evidente que Chrome OS no tenía demasiado sentido. Las novedades presentadas por Google en los últimos tiempos en este frente son prácticamente nulas y hace ya bastante que cuando oímos hablar de Chrome OS es porque 1) hay nuevo Chromebook a la venta o porque 2) de repente parece que Chrome OS está conquistando el segmento educativo. No es porque de repente el sistema operativo haya cambiado radicalmente de interfaz o haya introducido una mejora importante en terrenos como la eficiencia o la seguridad. En Mountain View pasan bastante de Chrome OS, porque funciona lo suficientemente bien como para tenernos entretenidos mientras llega ese Android que conquistará no solo el móvil, sino el escritorio.

En el caso de Apple me resistía a admitir que la empresa de Cupertino renunciase a un desarrollo tan notable como OS X. Y sin embargo también llegaban pistas desde ese frente. A montones. Ni Yosemite ni El Capitan, actualizaciones absolutamente rácanas del SO de escritorio de Apple, me hicieron entender que la empresa simplemente estaba dejando pasar el tiempo. Distrayéndonos con pequeñas e insignificantes mejoras antes de lanzar la que -estoy seguro- será la versión de iOS definitiva en la que por fin mostrará al mundo cómo su concepción del móvil es también la del escritorio. Por eso pasabas de OS X, ¿a que sí, Tim? Por eso ese foco total en iOS.

Ahora me doy cuenta de todo eso y de algo igualmente importante: de que Windows 10 no solo lo tiene difícil en el el segmento móvil. Lo tiene difícil, y mucho, en el escritorio. Remix OS acaba de demostrármelo.

Remix OS y las epifanías

A priori la cosa no parecía para tanto. Hace mucho que Android se puede utilizar en el escritorio gracias al proyecto Android-x86. Yo mismo había jugueteado hace muy poquito con una de las últimas versiones de esta plataforma precisamente para tantear como estaba el tema. Si uno podía trabajar o no decentemente con algo así en un equipo portátil o de escritorio.

Encuentra las diferencias: este es el aspecto de un escritorio Android-x86 convencional...
Encuentra las diferencias: este es el aspecto de un escritorio Android-x86 convencional...

El experimento fue un fracaso: el proyecto es fantástico, pero en su estado actual, a pesar de sus sólidas bases, fracasa estrepitosamente en la experiencia de usuario, porque no la adapta ni la transforma. La experiencia que tengo en mi monitor de 27” es la que tendría con un smartphone o un tablet Android de estas dimensiones. Todo se ve más grande. Ni más, ni menos.

Ese es el acierto de Remix OS, un fork de Android-x86 que básicamente coge todo lo bueno de ese proyecto y le añade una capa muy especial: esa que hace que de repente la experiencia de usuario sea perfecta, o que roce la perfección. De repente aparecen las ventanas en Android. La gestión de tareas. Un explorador de archivos como dios manda. Incluso aparecen ideas heredadas de Windows 10 y otros sistemas operativos como el menú de inicio o esa barra de tareas con las tareas del sistema en la parte derecha y un simpático acceso al área de notificaciones.

... y el aspecto del escritorio de Remix OS
... y el aspecto del escritorio de Remix OS

Para cualquiera que haya visto Android-x86 en acción, la diferencia es evidente. Parecen dos sistemas operativos totalmente distintos, y lo único (ojo, que no es poco) que han hecho los chicos de Jide con Remix OS es desarrollar un shell en el que enmarcar la experiencia Android. Han convertido un sistema operativo móvil en uno de escritorio en dos patadas.

El resultado es prodigioso. Incluso en la versión alpha actual, con muchas cosas por pulir, la experiencia es alucinante. Os lo dice alguien que ha probado de todo en estos años. Me he peleado y he disfrutado a partes iguales de un montón de distribuciones Linux, de prácticamente todas las ediciones de Windows y OS X, y de algún que otro sistema operativo rarito -The Hurd, BeOS o por supuesto mi adorado Amiga OS-. Ninguno de ellos me había mostrado el futuro tan claramente como lo ha hecho Remix OS. Ninguno.

Instalando y probando Remix OS

Comenzar a usar Remix OS es de lo más sencillo. La imagen ISO oficial se puede descargar desde aquí. Es un fichero de 690 MB que una vez descomprimido hace que aparezca la imagen ISO real, que ocupa 2 GB.

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La idea es que generéis un USB de arranque, y aquí es donde los responsables de Remix OS teóricamente obligan a usar una llave USB 3.0. En realidad funciona también con pendrives USB 2.0 -yo lo he probado así-, aunque aquí las limitadas velocidades de lectura y escritura pueden perjudicar la experiencia sobre todo al principio, cuando el sistema se carga en memoria.

Desde el primer momento pueden aparecer problemas, porque para empezar esta imagen ISO no está preparada para arrancar en equipos con arranques basados en EFI, o lo que es lo mismo, todos los que son relativamente recientes (los de 2015 desde luego). Hay formas de solucionarlo como explican aqui, y por supuesto hay otras alternativas para probar Remix OS.

Una de ellas es probar mediante una máquina virtual, algo que yo he probado -hay una guía en castellano aquí– pero que no me ha dado buen resultado en el Dell XPS 13. Hay que desactivar la integración del ratón (en el menú de VirtualBox), y no es posible ir más allá de la resolución gráfica por defecto (creo que es 1024×768) lo que hace que el sistema no luzca mucho. Como las herramientas de VirtualBox para mejorar la virtualización no están soportadas aquí, estamos apañados, pero es que el rendimiento tampoco es para tirar cohetes al menos en mis peuqeñas pruebas.

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Otra opcion es, por supuesto, instalar Remix OS en arranque dual (o multiboot) con tutoriales como este o este, algo que es para gente con ganas de vivir la vida un poco más peligrosamente porque el sistema aún está un poco verde como para poder ser un sistema de producción. Aún así ahí está la opción para quien quiera aprovecharla, y desde luego es una buena forma de demostrar que se puede comportar bien en el día a día. Aún así es más que probable que futuras versiones ofrezcan esa posibilidad de ser instaladas directamente como si de distribuciones Linux se tratara, así que al menos en este caso yo he preferido darle tiempo al tiempo.

En mis pruebas he ido a los sencillo. Tras crear la unidad USB de arranque con una llave USB 2.0 de 4 GB muy modestita la conecté a mi PC de sobremesa. Al iniciar el equipo desde ese pendrive USB el sistema te da la opción de probar Remix OS tal cual o de convertir la unidad en persistente. O lo que es lo mismo, que los datos de la sesión queden almacenados. Esa segunda opción tarda bastante más en arrancar y en mis primeras pruebas no iba muy bien, así que decidí tirar con la prueba rápida para experimentar, así que a los dos minutos me encontraba con ese escritorio que -al menos a mí- me recuerda claramente a Windows 10 y que desde luego me sorprendió por su fluidez. Incluso con este pendrive patatero todo iba realmente rápido.

Entre las sorpresas, el hecho de que diversos atajos funcionen. Por ejemplo con la tecla Windows era capaz de abrir el menú de inicio y comenzar a lanzar aplicaciones escribiendo su nombre, como en Windows, o con esa oferta inicial de aplicaciones entre las que está el explorador de archivos que desde luego le da personalidad de sistema operativo de escritorio total a Remix OS.

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Esta edición oficial es ligeramente distinta de la que se filtró hace unos días, sobre todo porque en esta ocasión Jide no ha incluido las Google Appls: nos encontraremos con un sistema capado en el que no podremos acceder a Google Play Store o a otras tiendas de aplicaciones por defecto. Aquí podemos resolver rápidamente esa carencia gracias por ejemplo a este método que yo he utilizado repetidamente y que consiste en utilizar un instalador de los Google Play Services con un APK que proviene de las tablets Samsung Tab S. El resultado: en el menú de inicio aparece mágicamente el icono de la Play Store, a partir de lo cual podremos instalar aplicaciones y juegos a diestro y siniestro.

Por cierto, la instalación es veloz como el rayo. Nunca había visto nada igual, pero claro, el PC está conectado por Ethernet y se aprovechaba tanto ese recurso como los demás (resolución de pantalla, procesador o memoria) de forma notable para un desarrollo aún en esta etapa tan preliminar.

El sistema no es estable, claro. Cada tres por cuatro se queda tostado y te cierra y abre la sesión sin darte tiempo a decir ni mu. Eso suele tener otra consecuencia, al menos en mi caso: me quedo sin conexión, algo que solucionas rápidamente yendo a Ajustes -> Ethernet y desactivando y activando la conexión. No me digáis por qué, pero funciona.

Otra de las limitaciones es la gestión multitarea, por ahora limitada: el Alt+Tab no funciona, o más bien sí porque en lugar de hacer lo que debe (pasar de una tarea a otra) provoca otro reinicio de sesión rápido. El teclado, aunque se supone que acepta el español -cambiado en ajustes- no aplica el mapa de teclado adecuado, así que todo este post tiene acentos y eñes escritos mal (antes de publicar toca reemplazar esas combinaciones de caracteres).

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Más molesta es la limitación de no poder abrir dos ventanas de una misma aplicación. Eso de sacar una pestaña de Chrome hacia fuera para generar una nueva ventana es de momento imposible, as;i que mi costumbre de tener dos ventanas del navegador frente a frente se resuelve de forma alternativa: una ventana con Chrome y otra con el navegador nativo de Android-x86, que es el que antes se incluía con Android también en móviles.

Aún así casi parece mágico que uno pueda minimizar ventanas o cambiar su tamaño para colocar el escritorio como a uno le apetezca. No he jugado mucho con las notificaciones pero al desplegar ese menú aparece otra sorpresa: una serie de accesos en la parte baja que permiten cosas como auto-ocultar la barra de tareas o, atención capturar una ventana, algo que también se puede hacer al pulsar la tecla Impr Pant del teclado y que además funciona genial, con un cuadro que puedes redimensionar pero en el que también puedes hacer clic un par de veces para que coja todo el escritorio o la ventana en la que estás. Ole.

Pero eso no es todo: los controles multimedia del teclado funcionan (pasar a la canción anterior o siguiente, subir o bajar el volumen), y lo de instalar Spotify para luego escribir este post es coser y cantar. El soporte multimedia, eso sí, es limitado, porque a pesar de haber instalado VLC ni este ni otros reproductores como el de vídeo incluido de serie coge ficheros MKV o MP4 de forma correcta, al menos varios de los que probé. Esa pega es relevante, pero supongo que la cosa acabará funcionando pronto y además hay buenas noticias: estaba reproduciendo archivos de una carpeta de red montada en un pis pas gracias a que en ES File Explorer puedes navegar por el arbol de tu red de área local e ir montando carpetas con la IP y el directorio adecuado. Mola que te mola.

A nivel visual Remix OS es una pasada. Hay algún que otro problema con las ventanas, que no tienen los bordes claramente definidos -cuesta acertar con ellos a la hora de redimensionarlas- pero por ejemplo es alucinante que haya un Snap de las ventanas arrastrándolas a los bordes laterales como hacemos en Windows (no se puede hacer con los atajos de teclado o que aparezcan esos botones de maximizar, minimizar y cerrar ventana que desde luego demuestran esa vocación de convertirlo en un entorno de escritorio perfectamente funcional.

El catálogo Android es la clave… pero queda trabajo por hacer

Y luego está el catálogo de aplicaciones, que es precisamente el secreto del potencial éxito de esta plataforma. Es importante tenerlo en cuenta desde el principio. No todo funciona, y si funciona no todo funciona a la perfección. He bajado algunas de las aplicaciones que suelo utilizar y me he encontrado diversas situaciones.

De serie WhatsApp no funciona... pero hay truco.
De serie WhatsApp no funciona... pero hay truco.

Para empezar, la primera sorpresa agradable. WhatsApp funciona. Al principio parece que no lo hace, claro: si intentas instalarla desde Play Store te indica que tu dispositivo no es compatible -tampoco tenemos tarjeta SIM así que estamos apañados-, pero si accedes a WhatsApp via web en Chrome el navegador detecta que estás en Android y te redirige a la descarga en Play Store. La solución es sencilla: en las opciones de Chrome activas lo de “Request desktop site”… et voila! Aparece el código QR para escanear, a partir de lo cual uno ya puede utilizar este cliente tranquilamente. Lástima no poder fijar la pestaña, pero no es un problema grave.

Otras aplicaciones funcionan perfectamente, aunque su acabado visual no se adapta del todo bien al escritorio. Pasa con Spotify -que por lo demás va de lujo y es compatible con esos atajos de teclado de los que hablaba y que yo tengo en mi Logitech K800 por ejemplo- y también con los clientes oficiales de varias aplicaciones que desde luego se creen que están funcionando en un móvil y no se adaptan como deberían.

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Probé con Twitter, Facebook o Instagram y todas ellas tenían ese problema, lo que hacía que su uso en el escritorio fuera un poco raro. Si uno redimensiona las ventanas todo aparece más grande, sin más, pero no son aplicaciones “responsive” a nivel visual. Aquí, claro está, hace falta trabajo por parte de los desarrolladores, y supongo -y espero- que Google mueva ficha y ofrezca a los desarrolladores un SDK en el que esto se tome en cuenta.

¿Es este el futuro?

Toda esta diatriba está escrita completamente en Remix OS, aunque he tenido que editar el texto final para apañar el tema de las las tildes y las eñes en una sesión de Windows 10. Salvo por eso mi impresión es inmejorable. Increíble para tratarse de un sistema operativo en estado alpha.

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De hecho, esta pequeña experiencia me ha hecho replantearme mi postura respecto al futuro de la convergencia. Veía que Windows 10 tenía muchas posibilidades de lograr salir adelante con ese enfoque universal tan ambicioso y valiente. Quería creer que eso le daría a Microsoft la llave para el escritorio y el móvil.

Ahora ya no estoy nada seguro. El problema de Windows 10 en móviles es el catálogo de aplicaciones, y ese problema ya está resuelto en Android. Hay que adaptarlas para que funcionen y se visualicen perfectamente en un entorno de escritorio como el que ofrece Remix OS, pero tengo la sospecha de que ese problema es mucho más sencillo de solucionar que el de Microsoft.

Yep. Que una aplicación móvil de Android funcione y se vea en el escritorio es probablemente más fácil de lograr que una aplicación de escritorio funcione y se vea bien en el móvil. Si a eso le sumamos el hecho de que Android es

probablemente

de lejos el sistema operativo más utilizado del mundo, la apuesta es evidente. Y lo que es válido para Android, lo es también para iOS.

De repente todo cobra un nuevo sentido. Al menos, para mí.


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