Análisis de Netflix: ¿adiós a las descargas?

Análisis de Netflix: ¿adiós a las descargas?
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Asistí al lanzamiento de Netflix con escepticismo: hacía tiempo que se venía mascando que por fin llegaría a nuestro país, pero que lo haría de una forma descafeinada. Como había ocurrido con su desembarco en otros países europeos, la propuesta aquí no iba a tener mucho que ver con la propuesta norteamericana.

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Pero la semana pasada me dio por probarlo. “Total, regalan el primer mes“, me dije. “Vamos a ver cómo se portan“. Y entonces llegaron las sorpresas. Un montón.

No soy un usuario habitual de servicios de televisión bajo demanda. He dado algunas oportunidades, y he sufrido diversas decepciones. A las propuestas convencionales en las que uno paga por el contenido pronto les alcanzaron las tarifas planas, los bufés libres de contenidos en series y películas que hacían que la sensación de decepción por calidad -“he pagado por algo que no me ha gustado”– se compensasen con la cantidad -“he pagado por algo que no me ha gustado, pero tengo X cosas más que puedo ver“. Los modelos son idénticos a los que plantean otros segmentos: si vas a ver (muy) poquitas cosas y necesitas acceso a estrenos, quizás te compensa más la fórmula del pago por contenido. En el resto de los casos, las suscripciones mensuales son lo más.

Y en España, me temo, somos muy de bufé libre. Pero además a lo bestia: aun a sabiendas de que podemos repetir en cantidad y calidad, lo normal es que uno llene el plato hasta los topes. Por si las moscas. Pues lo mismo en este terreno.

En este ámbito hay, diría yo, dos grandes alternativas. Por un lado Movistar+, y por el otro, la recién llegada Netflix. Las demás, de las que hablamos hace poco en Xataka, tienen un futuro ciertamente complicado. No he podido disfrutar de Movistar+ ni de su oferta de series, que por lo que sé es realmente notable, pero a falta de hacerlo lo que sí puedo hacer es analizar esas impresiones tras estos días con Netflix.

Puesta en marcha

Para empezar, simplicidad máxima en el proceso de puesta en marcha. Parece que uno no estuviese contratando un servicio de acceso a contenidos televisivos, sino una cuenta de correo electrónico o de almacenamiento online. Basta elegir plan (de esto hablaré más adelante), crear usuario y contraseña y ale, a tirar millas. A partir de ahí Netflix te permite acceder al servicio desde casi cualquier tipo de plataforma. Puedes disfrutar del servicio desde un montón de dispositivos distintos, y lo difícil es casi encontrar alguno en el que no puedas reproducir esos contenidos. Bueno, no si eres mínimamente friqui.

En la Raspberry Pi, por ejemplo, la cosa no es tan fácil. No he llegado a probarlo pero parece que NetfliXBMC es la opción más conocida –aquí un tuto para instalarlo-, y desde luego que si funciona como debe será la alternativa que utilizaré en el futuro. La pena es que no es oficial, y aquí Netflix quizás debería sacar pecho y ya que presume de todo lo que aprovecha el Open Source lanzar un cliente nativo para Linux o un plugin para Kodi y plataformas de gestión de contenidos multimedia similares. Actualización (14/11/2015): Probado siguiendo el tuto, que funciona pero de forma bastante patética. La interfaz de la RPi/Kodi no está preparada para estos contenidos (pasa algo similar con el plugin de YouTube, usarlo desde Kodi es un tostón), así que olvidado este tema (de momento).

Hasta que llegue ese momento, desde luego, hay varias alternativas. Yo comencé probando con la Xbox One, cuyo cliente de Netflix es realmente ejemplar. La conexión que utilizo aquí es Ethernet, así que todo iba como un tiro, y no tenía más que una pega: que me revienta tener que tener un dispositivo que consume tanto solo para ver algo en la tele. La solución, claro, estaba en tirar directamente de la tele, que es lo que he acabado haciendo. En mi LG 47LA660S el cliente para esta plataforma tardó en llegar unos días, pero este lunes apareció como por arte de magia entre las aplicaciones disponibles, así que me dispuse a probarla.

La experiencia es buena, pero no tanto como en la Xbox One. Incluso teniendo conectada la tele por Ethernet el rendimiento no es tan bueno, pero es que además está el tema de que el maldito mando de esta tele no ayuda en muchas cosas. Sí en otras -la introducción de texto en el miniteclado en pantalla es medio aceptable- pero al final esa experiencia de manejo pierde enteros. Por muy bonito que sea lo de apuntar con el mando y acertar con el puntero, nada es más rápido en muchos casos que tener una cruceta y un par de botoncitos para esa navegación por la interfaz.

Probé también brevemente a cargar los contenidos en el Dell XPS 13 y enviarlos al Chromecast vía WiFi, pero aquí la experiencia se resintió sensiblemente por el mero hecho de no funcionar a través de Ethernet. Aunque el sistema de precarga y renderizado de Netflix es destacable, en esta ocasión la cosa perdía porque la calidad del vídeo era baja durante más tiempo: a Netflix le costaba más trabajo descargar los contenidos a 1080p, como lo tenía configurado por defecto.

Una interfaz (casi) impecable

La interfaz de Netflix es ejemplar. De verdad, ejemplar. La usabilidad es envidiable en todos los dispositivos en los que lo he probado, con un sencillo sistema de baldosas que va distribuyendo el contenido dividiéndolos en distintos “canales”.

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Algunos son fijos, como ocurre con “Continuar viendo contenido de Javier“: esa primera hilera de contenidos permite seguir con lo que uno estuviera viendo la última vez. Otros en cambio son dinámicos y se generan a medida que vamos usando el servicio. Así, a los “Programas de TV y series” se le unen cosas como “Tendencias“, “Acción y aventuras” o lo más interesante: las secciones de recomendación.

Netflix aprende de lo que vemos para recomendarnos otros contenidos. Al menos trata de hacerlo, y aquí me temo que es pronto para sacar conclusiones, porque el problema de estas recomendaciones es que 1) no he visto aún demasiadas cosas variadas y 2) el catálogo con el que juega Netflix a la hora de recomendar otras cosas es limitado.

Es por esa razón por la que por ejemplo entiendo que Netflix, tras haber estado viendo Sense8 -aún me quedan algunos para cerrar temporada- me recomiende Orange is the New Black, una serie que probé a ver y que me pareció una morcilla insoportable. No es que Sense8 me parezca mucho mejor, ojo -eso irá en otro post-, pero por ejemplo sí recomiendan también Daredevil, que también he visto recientemente y que me gustó un porrón.

Aquí está claro que Netflix barre para casa y no puede recomendar series de la competencia que no tiene -mucho pedir sería eso-, pero como en otros sistemas de recomendación, cuanto más des, más te dará el sistema. Lo ideal, supongo, es ir valorando todo lo que ves para que el sistema se retroalimente y aprenda tus gustos, y yo por ahora estoy siendo un poco pasivo en ese apartado. Ya he hablado de mis reservas en temas de privacidad, y aquí estoy ya haciendo una pequeña concesión, aunque no sea demasiado importante.

Otro elemento de usabilidad importante: lo de añadir cosas que quieres ver a tu lista personal, tu “hilera” de baldosas con series, películas o documentales que quieres apuntarte para tener ahí como recordatorio de lo que tienes pendiente. Añadir esos contenidos está a golpe de un clic del mando o ratón, como también lo está valorar los contenidos con el sencillo sistema de poner entre 0 y 5 estrellas.

Uno de los elementos mejorables, al menos en la aplicación para mi televisión, es el de la búsqueda: solo es posible acceder a ella en la “hilera” de baldosas en la que también tenemos disponible el cambio de perfil o el cierre de sesión. Resulta extraño tener que navegar por todas las hileras si nos hemos ido muy abajo para llegar a algo que debería estar básicamente presente en todo momento.

Aquí también cabría esperar una mayor integración del reconocimiento de voz, que he probado en la Xbox One a través de Kinect y que yo sepa solo sirve para una cosa: decir “Xbox Reanudar” (Xbox Play en inglés) para que una vez estés en Netflix comience a reproducirse aquello con lo que acabaste la última sesión. Ese comando también permite evitar los créditos finales, y si lo dices pasas al siguiente episodio de la serie en cuestión para ahorrarte esos preciosos segundos/minutos.

En este sentido el futuro es prometedor gracias a la futura llegada de Cortana y Windows 10 a la Xbox One, porque hace poco precisamente se hablaba del soporte de Cortana en la aplicación de Netflix en Windows 10, y que podéis ver en acción en este mini vídeo cutre que acabo de grabar. El reconocimiento en búsquedas funciona, pero la precisión no es especialmente buena (A Cortana no se le dan bien los nombres en inglés, así que yo se lo intento poner fácil con “Daredevil”, por ejemplo). La cosa mejorará, sin duda. Supongo que también se podría implementar en las Smart TV (la mía acepta reconocimiento de voz) o futuros dispositivos (Apple TV vía Siri, por ejemplo, móviles Android vía Google Now), y creo que es uno de los apartados que simplificará el control y dará más opciones a los usuarios.

Por cierto, en ningún lado he visto que se pueda desactivar la recolección de datos. Sé que eso restaría opciones al servicio -adiós a las recomendaciones, pero puede que haya gente que sepa perfectamente lo que quiere ver y no quiera que Netflix monitorice lo que ve y cuánto le gusta eso que ve. Aquí no hay opción. Mal.

Niños, regocijaos. Padres, regocijaos más

Pero sigamos hablando de la interfaz, que tiene algunos detalles de lo más acertados. El primero, el más importante, e incluso podría decir que el glorioso, es el de contar de buenas a primeras con un gran avatar llamado “Kids” (Un “Niños” igual hubiera sido un detalle de agradecer, así, localizado en español, señores de Netflix). Lógicamente la decisión puede molestar a quienes no tienen canijos, pero para mí ha sido como una revelación.

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Si uno selecciona este apartado podrá disfrutar del catálogo específico que Netflix ofrece a los niños. Eso es importante porque 1) No tendrás que preocuparte de ir creando tú la selección y controlando lo que ven los enanos, 2) los niños no son tan picajosos como nosotros y no les importa que no esté “Juego de tronos” o la tercera de “House of cards” y 3) Está “D’Artacán y los tres mosqueperros“. Brillante. De verdad, brillante. Y si no te gusta el icono, te vas al gestor de perfiles y fuera. Un 10 por Netflix aquí.

La cosa va a más, porque Netflix tiene también el detalle de avisarte para que tus enanos (o los adultos) no se pasen horas y horas viendo la tele. Me pasó el primer día de uso: le puse a mi pequeño un rato “Peppa Pig” y me fui a aporrear el teclado. De repente, un grito: “¡Papiii, se ha terminadoooo!“. Me había olvidado por completo: los capítulos resulta que van reproduciéndose de forma ordenada como en las series de TV, pero al cabo de un rato Netflix para la reproducción y aparece un mensaje que dice algo así como “¿Estás seguro de que quieres seguir viendo Peppa Pig (o lo que sea)?“. Brillante de nuevo. Control parental indirecto. Otro minipunto y punto para Netflix.

Interfaz: Información y búsquedas

Saliendo ya del tema niños, la presentación de la información sobre la serie o película es igualmente impecable, sin alardes, con información adecuada y concisa que uno puede ampliar si quiere con las reseñas de los usuarios, por ejemplo. Aquí solo echo de menos una cosa: tráilers que avancen un poco lo que vas a ver.

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La sinopsis puede ser válida en muchos casos, pero los tráilers suelen darnos mucho mejor idea de si esa película puede o no gustarnos… aunque muchos tráilers acaben dando tanto que luego la peli decepciona. Sea como fuere, de tráilers nada, algo que no tiene explicación sencilla, como comentaban en Reddit.

Otro de los apartados destacables de la interfaz es la búsqueda -ya he comentado algo sobre ella antes-, que va rápida como un demonio. Uno empieza a escribir algo en el campo de búsqueda y los resultados aparecen de forma instantánea. He hecho algunas búsquedas al azar con términos y marcas de tecnología (probad Apple, curioso el resultado, bastante fallón yo diría), pero si uno busca lo que debe buscar (películas, series, actores, actrices, géneros) el resultado es fantástico… siempre y cuando esté dentro del catálogo, que es algo de lo que lógicamente tengo que hablar en un apartado independiente.

Un catálogo con muchas luces, pero por ahora con muchas más sombras

Esa era una de las grandes dudas que planteaba Netflix: cómo andaría de catálogo una vez llegase a nuestro país. Aquí los medios especializados en series televisivas han sido especialmente críticos y han dejado claro que hoy por hoy el catálogo de Netflix en series es bastante limitado y tiene problemas añadidos.

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El más importante, el de que la filosofía de Netflix es la de ofrecer temporadas completas, y no temporadas en curso. Eso hace que sea imposible plantearse lo de ir viendo el último capítulo de “Juego de Tronos” vía este servicio. En primer lugar porque no la tienen en su catálogo (y dudo que la tengan algún día). En segundo, porque Netflix no emite episodios individuales el mismo día o el día siguiente al que se emiten en la cadena o productora que los ofrece. Aquí hay otros servicios en Estados Unidos que sí dan la talla (Hulu, por ejemplo, como discutían aquí), pero con Netflix tendremos que aguantarnos en ese apartado.

También hay otros inconvenientes, como el hecho de que dependemos de las licencias y acuerdos de emisión, así que lo que está disponible un mes puede no estarlo el siguiente. En este caso lo ideal es estar al tanto de esas cosas, y supongo que lo mejor es ir siguiendo blogs y medios especializados en este ámbito (hay blog oficial de Netflix en diversos países, pero no en España de momento, señores de Netflix, ya saben ustedes, seguro que hay unos cuantos voluntarios para cubrir ese puesto).

Y luego está el catálogo en sí, que yo he encontrado bastante aceptable pero que obviamente cualquier seriéfilo dirá que es un poco castaña. Hay argumentos de peso, claro, y un buen ejemplo de esa crítica la encontramos en Agentv, que califica el catálogo de “pobre” en cuestión de series, porque la oferta en películas parece por lo visto algo más aceptable según los críticos especializados en este ámbito.

El caso es que como bien comenta el responsable de ese blog -Álvaro Onieva- allí, hay pocas series actuales de primer nivel que estén al completo. Faltan temporadas de “Homeland“, por ejemplo, de “Hannibal” e incluso faltan la tercera temporada de “House Of Cards” o dos de “Orange is the New Black” por acuerdos previos en España con Movistar+ y su Movistar Series. No sé cuánto durarán esos acuerdos, pero obviamente pueden molestar más de lo normal teniendo en cuenta que se trata de series de Netflix, de producción propia, y que desde luego deberíamos tener disponibles ya que acoquinamos. En el caso de OitNB me da un poco igual porque odio esa serie, pero en “House of Cards” la cosa escuece, y probablemente me obligue a tomar una decisión alternativa en este y otros casos.

Aquí pasa lo de siempre: que la oferta de ese catálogo, por variada que sea -que lo es- probablemente va a dejar fríos a muchos que consideran una herejía pagar y no poder ver tal o cual serie. Hay algún que otro análisis que compara la oferta de Netflix con la de otros proveedores pero lo hace más bien en plan numérico, sin tener demasiado en cuenta otros factores como la relevancia de esas series o el hecho de que en este servicio tienes esa tarifa plana que te permite ponerte feo de ver la tele. No he visto ninguna comparativa que por ejemplo tenga demasiado en cuenta el tema precio, pero aquí creo que Netflix es un pequeño chollete, no tanto por lo es, sino por lo que será.

No encuentro el enlace, pero el servicio ha demostrado esa capacidad de crecimiento en catálogo, y en algún lado leí que en Francia o Alemania, donde lleva ya un año largo, ese catálogo se ha doblado. Es de esperar que ocurra lo mismo en nuestro país, así que aquí creo que esa propuesta que puede no convencer ahora a muchos usuarios lo hará más temprano que tarde.

Y luego está el otro factor diferenciador de Netflix: la producción propia. Aquí de nuevo parecemos asistir al nacimiento de un nuevo gigante de la producción audiovisual que parece haber encontrado un filón en esas series que además suelen tener una factura impecable a nivel técnico. Otra cosa es que gusten más o menos -ya he avanzado un poco que Sense8 me está pareciendo un truñete y una flipada watchowskiana, diga lo que diga Eapendergast– pero el esfuerzo y los recursos están ahí.

Calidad y opciones de reproducción

Mucha interfaz, mucho catálogo pero ¿qué hay de lo mío? O más bien, ¿qué tal se ve Netflix, que es tan importante o más que lo otro? Pues yo diría que de nuevo aquí tenemos un ejemplo de un servicio de streaming impecable y que además está muy bien pensado.

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Eso al menos es lo que parece si uno se da una vuelta por este blog en el que hablan de alta disponibilidad y de escalabilidad, temas muy #sysadminporn que yo ojeo de vez en cuando porque me molan y que aún así en estos casos me quedan muy lejos. Pero me encanta comprobar cómo el Open Source aquí triunfa –lo cuentan los propios ingenieros- y cómo hacen uso de una estructura basada a tope en Amazon EC2 y Amazon S3, además de una serie de CDNs brutales.

Molan detalles como lo de saber que cada película “se codifica en 50 versiones distintas basándose en la resolución del vídeo y la calidad del audio usando máquinas en la nube“, o que hay “1 petabyte de datos almacenados en Amazon“. Es, en esencia, como una versión hiper-mega-vitaminada de lo que uno podría hacer con un NAS. Netflix es eso en realidad: un especie de gigantesco NAS con una interfaz tipo XBMC/Kodi, pero en profesional, y de pago… y que funciona del copón.

Esa infraestructura hace que el resultado para el cliente se note y sea evidente: el streaming funciona de forma ejemplar, y a los pocos segundos -yo diría que en ningún caso más de 10- de espera se precarga el contenido y la serie o película empieza a reproducirse. Lo hace normalmente a una calidad de vídeo baja, como tomándoselo con calma, pero rápidamente el sistema se da cuenta de lo que puede dar de sí tu conexión (sobre todo, la que lleva los datos a tu dispositivo de reproducción) y aumenta la calidad (o la disminuye) conforme a ese parámetro.

Como dije, en mis pruebas ha quedado claro que una conexión 802.11n no es demasiado adecuada para ver contenidos 1080p, así que aquí lo ideal, de verdad, es que tiréis cable Ethernet para garantizar que no tendréis problemas, aunque probablemente con una conexión 802.11ac os vaya igualmente suave. Y si algún día queréis disfrutar de contenidos 4K en vuestras maravillosas teles, pues aún con mayor razón lo de elegir una solución con conexión Ethernet.

En esos contenidos además solemos disponer de audio dual -raro es que no se soporte esa opción para verlo todo en versión original- y además en muchos casos también en varios formatos (2.1, 5.1, etc) tan importante como eso, subtítulos en diversos idiomas, aunque para películas antiguas sea más difícil que estén también en inglés, algo que también ocurre con series relativamente recientes como Sherlock. Señores de Netflix, seguro que no les cuesta nada integrar subtítulos en inglés porque ya los tendrán para las ediciones USA/UK, así que por favor, intégrenlos siempre que se pueda.

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La interfaz de reproducción es también destacable, aunque el método de avance y rebobinado rápido no sea natural en según qué dispositivos. Con el mando de la Xbox One, por ejemplo, esa función es prodigiosa, y la precisión es máxima. Con el mando de mi tele LG al final uno tiene que ir apuntando sobre la barra de tiempo del contenido y acertar en el punto en el que quiere situar la reproducción.

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En escritorio la cosa no está mal, pero debo decir que en mi pantalla de 27” esos controles son un poco simplones y toscos, pero es que no están pensados para estas diagonales: aquí hay una clara vocación a dispositivos móviles y tablets, o al menos a pantallas que uno vea a gran distancia si está en el salón. La ejecución es funcional y usable, pero quizás pediría algún extra como

personalización de subtítulos (tamaño de letra, por ej)

(acabo de descubrir que hay un apartado de personalización en “Mi cuenta”, mooola) o del estilo de los controles de reproducción. Por pedir, que no quede.

Compartir (Netflix) es vivir

Hace poco un estudio revelaba que dos de cada tres usuarios compartían sus credenciales de Netflix (usuario y contraseña) con otras personas. Y os adelanto que yo soy una de esas dos de cada tres.

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Ese ha sido probablemente uno de los factores fundamentales que me han llevado a decidirme por contratarlo, porque el plan básico es demasiado básico por no ofrecer reproducción 1080p, y el plan normal, con esa opción y posibilidad de usarlo en dos pantallas simultáneamente, cuesta 10 euros y hace que uno se plantee si le va a sacar partido.

Yo no veo mucho la tele pero sí veo series y pelis así que me lo iba a plantear seriamente de todos modos, pero lo de poder compartir tu cuenta con un familiar o amigo (o con tres si coges el plan mensual de 12 euros/mes) es una bicoca, porque de repente te encuentras con todo lo que ofrece Netflix por 5 euros/mes e incluso si encuentras a tres familiares, amigos o conocidos, por 3 euros/mes.

Algunos dirán aquello de “¡pero JaviPas, cómo cuentas este secreto, ¿estás loco?“, pero es que no es un secreto, y de hecho la propia Netflix no parece prohibirlo de forma tácita y simplemente avisa de que uno no debe hacerlo:

Para mantener el control sobre la cuenta y para evitar que cualquiera acceda a ella (lo cual cual incluiría información sobre el historial de visionado de la cuenta), el Titular de la cuenta no deberá revelar a nadie ni la contraseña ni los detalles del Medio de pago asociados a dicha cuenta

Vale, pone “no deberá“, pero como decía, no es una prohibición extrema con alguna amenaza que pudiera plantear dudas. No sé si eso cambiará en el futuro, pero es probable que en este país nuestro de lazarillos todos aprovechemos esa opción lo máximo posible. Veremos si entonces Netflix cambia los términos de uso… o los precios.

Conclusión: ¿el adiós a las descargas?

Para muchos usuarios, Netflix podría ser sin duda el principio del fin de las descargas y del uso de BitTorrent y servicios “oscuritos” de todo tipo para acceder al contenido que quieren.

Es al fin un servicio que cumple con lo que muchos esperábamos de algo así: un Popcorn Time en legal, vaya. Inmejorable interfaz, buenos contenidos que irán a más, fantásticas opciones de reproducción y un precio/prestaciones alucinante.

Para mí Netflix es prodigioso, y aunque entiendo que otras empresas tratarán de competir aquí -Movistar parece la única con algo de capacidad para hacerlo, visto lo visto- dudo que puedan frenar una experiencia y una madurez de producto como la que tiene Netflix, que yo diría que va a convertirse en un gigante en nuestro país.

Y si no, al tiempo. Bienvenido a mi vida, Netflix.


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